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Anticonceptivos inyectables superan a la píldora en Colombia, según revela la Encuesta Nacional de Demografía (ENDS)

  • Los anticonceptivos inyectables incrementaron su uso del 5 a 8%, y la píldora descendió con cifras del 7,1 a 6,5%.
  • Los inyectables superan incluso al condón entre las preferencias de las colombianas de 20 a 24 años.
  • En Colombia se comercializan inyectables de aplicación mensual y trimestral.
  • Disminución del riesgo de olvidos, discreción, seguridad y precio explican la inclinación de las colombianas por los inyectables.

    Exactamente 50 años después de su llegada a Colombia, la píldora ha dejado de ser el método anticonceptivo hormonal preferido por las mujeres colombianas.

    Según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDS), revelada por Profamilia, el primer lugar en esta categoría lo ocupa actualmente la inyección, método usado actualmente por el 8% de las colombianas (3% más que hace cinco años), mientras que la píldora, usada por el 6,5% de las mujeres (0,6% menos que hace cinco años), bajó al segundo lugar. Los implantes, preferidos por el 3% de las colombianas, se mantuvieron en el tercer puesto entre los anticonceptivos hormonales[1].

    La preferencia por este método, comercializado en Colombia para administración mensual y trimestral, se presenta especialmente entre las mujeres jóvenes. Todas las colombianas entre los 15 y los 34 años que están planificando con métodos hormonales prefieren la inyección a la píldora. Más aún, la ENDS revela que en el rango de 20 a 24 años, el método más utilizado entre todos los disponibles son los inyectables, incluso más que el condón.[2] Ahora bien, si se tienen en cuenta todas las edades, el método más usado es la esterilización (24,2%).

    “Este incremento en el uso de los inyectables se puede explicar por cuatro razones –señala el ginecólogo de Profamilia Juan Carlos Ramírez–. Primero, la comodidad y la practicidad. Mientras que estos métodos se pueden aplicar cada mes o cada trimestre, en un día determinado del calendario, el consumo diario de la píldora la hace más susceptible de olvidos. Segundo, los inyectables son discretos. Lastimosamente, como a muchas mujeres sus esposos les prohíben usar la píldora, prefieren un método que solo ellas sepan que lo usan. Tercero, su costo es muy favorable. Y cuarto, los inyectables son seguros. Cada día tienen menor carga hormonal y por tanto mayor tolerancia en la mujer, sin perder por ello su protección del 99,4%”.

    Cada día con menos efectos
    Los anticonceptivos inyectables llegaron a Colombia a finales de la década de los setenta, más de una década y media después de que, en 1961, el médico alemán Hugo Willemitzer comenzara a distribuir la píldora en el país. Sin embargo, la alta carga hormonal de los inyectables, y los consecuentes efectos adversos, impidió que fueran el método preferido por las colombianas.

    Gracias a los avances científicos, estos métodos se han hecho más tolerables sin sacrificar su seguridad. En el mercado colombiano, el lanzamiento más reciente fue un anticonceptivo inyectable trimestral que demostró una eficacia del 100% a partir de la primera dosis en los ensayos clínicos previos a su aprobación en Estados Unidos.

    El contraceptivo fue diseñado para las mujeres que desean o necesitan un método discreto, de largo plazo, que permita prescindir de la toma diaria y tenga un bajo riesgo de ser mal utilizado. El producto es una inyección de una sustancia muy similar a la progesterona (hormona producida por los ovarios).

    El anticonceptivo se aplica mediante una inyección subcutánea –lo que supone menos dolor que las inyecciones intramusculares– y reduce, o incluso desaparece, el sangrado de las menstruaciones. Adicionalmente, su fácil administración trimestral permite a las mujeres prescindir de la píldora de dosis diaria o de inyecciones mensuales.

    Supresión de la menstruación
    Uno de los efectos asociados al consumo del nuevo anticonceptivo es la reducción, o incluso la supresión, de la menstruación. Más de la mitad de sus usuarias presenta amenorrea (ausencia de sangrado) al cabo del primer año de uso, lo que significa una reducción del riesgo de anemia, de los síntomas del síndrome premenstrual y de las incomodidades y gastos asociados a la menstruación, periodo que presentan en mayor número las mujeres en la actualidad que en el pasado.

    En efecto, un artículo publicado en la Revista Iberoamericana de Fertilidad señala que en el último siglo se ha producido un notable incremento en el número de ciclos menstruales como consecuencia del adelanto de la primera menstruación, el menor número de embarazos y la reducción del tiempo de lactancia. Hoy la mujer tiene unos 450 episodios a lo largo de su vida frente a los aproximadamente 160 de las mujeres en la antigüedad.[3]

    La misma publicación señala que para muchas de ellas el periodo es más que una incomodidad: el 85% afirma que es un problema real por la presencia de algún síntoma molesto pre o menstrual. En este sentido, el 80,5% desearía cambiar uno o más aspectos de su menstruación, como tener menos dolor, ciclos más cortos, menos cantidad de sangrado o incluso no tener la menstruación.

    En este contexto, los autores concluyen: “Reducir el número de menstruaciones a través del uso de anticonceptivos hormonales de manera continua, distanciando los días libres de medicación, ha demostrado ser una pauta segura, efectiva y aceptable para la mujer que tiene problemas derivados de la menstruación. Para el resto de las mujeres, la supresión de la regla puede posibilitar una mejora en su calidad de vida”.

     

                                      

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